La maternidad y la familia ausentes en el Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario

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Género, aborto, patriarcado, lucha, rebeldía, Milagro Salas, muerte al macho, cupo trans, cannabis, Iglesia basura, ley de cupo femenino, fue lo que más se vio en carteles y escuchó en cánticos.

Martín Patrito

(ArgentinosAlerta.org) La tasa de natalidad define el futuro de un país. Vemos hoy cómo Europa languidece ante tasas de natalidad negativas. De allí la gran importancia del apoyo a la maternidad y a la familia, donde los niños se van formando como ciudadanos, de allí la necesidad de políticas con una perspectiva de familia.

No hay nada mejor para un niño que vivir en el seno de una familia estable con su padre, su madre y sus hermanos.

Sin embargo, el matrimonio, la familia, los hijos, no es la preocupación de las miles de mujeres reunidas este fin de semana en la ciudad de Rosario. No es una sociedad apoyada en una perspectiva de familia -lo natural-, sino en la ideología de género lo que promueven. No se escucha la palabra bebé, que en realidad es una mala palabra para las militantes izquierdistas que utilizan el encuentro para promover el aborto.

El odio a la Iglesia es otra nota que se destaca en este encuentro. Además del tradicional "Iglesia basura sos la dictadura", también hemos escuchado "O juremos Iglesia quemar", parafraseando una estrofa del Himno Nacional Argentino ("O juremos con gloria morir"). No faltan tampoco las sátiras al Papa Francisco ni el "fuera rosarios de los ovarios".

Las palabras lucha, rebeldía y derechos humanos resuenan por todos lados. Seguramente serían muy apropiadas en regímenes dictatoriales como los de Cuba y Venezuela, pero no en una Argentina que lleva décadas de democracia y donde los ciudadanos se han expresado en las urnas hace menos de un año.La izquierda nunca ha sido particularmente democrática.

Cuando piden "derechos humanos" no reclaman precisamente por el primer derecho, el derecho a la vida, al cual suceden todos los otros. Reclaman derechos, pero lo que en realidad quieren es impunidad y privilegios: cupo trans, para que los transexuales se aseguren puestos de trabajo en la administración pública. O bien la ley de "paridad de género", por la cual los partidos deben completar sus listas con un 50 % de mujeres. No es la idoneidad lo que prima para ocupar un cargo, sino la preferencia sexual. Un ejemplo brutal de discriminación. Reclaman derechos pero quieren privilegios, que los ciudadanos deberán pagar con sus impuestos.

Las denuncias hacia distintas formas de violencia se escucharon en muchos talleres. Pero el aborto también es violencia. La intolerancia religiosa también es violencia. Y en el encuentro hubo violencia: hacia todo aquel que se aparte de lo políticamente correcto según los dictados de la ideología de género.

Ante este clima de agresión, es loable la labor de aquellas mujeres que a pesar de ser minoría, se hicieron presentes en los talleres más "duros" para reclamar por el dercho a la vida y la institución de la familia. Muchas de ellas, finalmente, fueron expulsadas a empujones. Esa es al "tolerencia" de las que reclaman diversidad.

Las imágenes y videos hablan por sí solos.




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