Recuperar la República

Versión para impresiónEnviar a un amigoPDF version

Ha llegado el momento de hacer efectivo el sistema republicano, centrado en el respeto irrestricto de la ley y la celosa observancia de la división de poderes.

Carlos Daniel Lasa

(ArgentinosAlerta.org) La Argentina de los próximos años, ciertamente, no será igual. El imperativo del cambio se ha impuesto en las urnas el 22 de noviembre. Pero, ¿de qué cambio estamos hablando?

Considero que el nuevo presidente, Mauricio Macri, tiene por delante dos desafíos que son esenciales: por un lado, recuperar el sentido pleno de la república; por el otro, afanarse por la realización plena de la justicia. Si se alcanza el primero, el otro se dará por añadidura.

Recuperar la república exigirá una praxis política centrada en el respeto irrestricto de la ley y la celosa observancia de la división de poderes.

Los clásicos siempre consideraron que toda forma de gobierno genera un ethos en cada ciudadano. En este sentido, los regímenes autoritarios y despóticos siempre ponen a toda la nación fuera de la ley. Cuando esto sucede, la ley es reemplazada por la fuerza, la prepotencia y la “avivada”.

Por el contrario, en un régimen republicano, en el cual todo ciudadano observa la ley, es la Nación entera la que ordena su vida asegurando y respetando los derechos del otro.

Ahora bien, Argentina, a lo largo de toda su historia y contrariamente a su ordenamiento jurídico, no ha mostrado una vocación decididamente republicana. Muchos argentinos sostienen que no interesan las “formas de gobierno” sino el hecho de ser eficaces en la acción de gobierno. Lo importante es hacer, aunque este hacer se ejerza por fuera de la ley. Un ejemplo claro de ello es el fenómeno del peronismo el cual es, por esencia, anti-republicano. Lamentablemente, hemos pagado muy caro este error ya que no hemos advertido que elegir una forma de gobierno equivale a optar por un estilo de vida ciudadana.

Ha llegado el momento de hacer efectivo el sistema republicano y dar lugar a un alto sentido de la justicia, tanto de parte del Estado como de parte de los ciudadanos. Pero debe ser el Estado quien dé el puntapié inicial. El Estado debe ocuparse por garantizar una verdadera justicia distributiva la cual, dando a cada uno lo suyo, permita que cada argentino no sólo salga de la pobreza sino que adquiera un alto grado de autodeterminación para ser auténticamente libre.

Por ello el nuevo gobierno está obligado a trabajar en pos de una educación de calidad que no sólo “contenga” a todos sino que los eleve humanamente.

Cuando el Estado tiene una verdadera vocación por la justicia distributiva, echa las bases de una sociedad en la que el mérito, el esfuerzo y la disciplina son el camino habitual de todo ciudadano que quiera elevarse.

Por su parte, en esta nueva etapa, los reformadores del peronismo -que seguramente surgirán-, deberán esforzarse por edificar un partido republicano, es decir, deberán conciliar su doctrina con la auténtica forma republicana de gobierno.

Estoy convencido que transitar por este camino permitirá a Argentina garantizarles a sus ciudadanos el ámbito de paz, respeto y realización que necesitan.

Etiquetas:

Comentarios