Benedicto XVI: ejemplo para dictadores

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Sacudió al mundo la inesperada renuncia de Benedicto XVI, quien mostró sus desapego al poder y los honores, porque deja uno de los cargos más reverenciados en el mundo al darse cuenta que ya disminuían sus fuerzas físicas.

(ArgentinosAlerta.org) Una bofetada a los dictadores, que se encaraman y eternizan en el poder, disfrazados de demócratas o no, sin importarles esclavizar a sus pueblos con tal de saciar su ambición de poder, riqueza y honores.

Este anciano admirable, a quien muchos censuraban al principio por no tener el carisma o arrastre popular de Juan Pablo II, fue ganándose a las multitudes -creyentes o no- con sencillez, peclara inteligencia y decisión para enfrenar los problemas.

Sin ambages, defendió la vida desde el momento de la concepción y hasta el fin señalado por Dios, y la santidad del matrimonio, y rechazó por antinatural el homosexualismo (no a los homosexuales), las bodas gay y la adopción de niños por los miembros de estas uniones. No hubo medias tintas en su decisión doctrinal al respecto, llevada a la práctica a pesar de las críticas de progresistas.

Dirigió su rebaño entre nubes turbulentas y, a pesar de su edad mayor, tomó el toro por los cuernos contra la pederastia, no sólo de Marcial Maciel, sino de muchos sacerdotes, obispos y aun cardenales, a quienes hizo renunciar y dispuso fueran denunciados ante la autoridad civil.

Enriqueció a la Iglesia y al mundo con su magisterio filosófico y teológico, como uno de los pontífices que iluminaron más a su grey desde la cátedra de Pedro, encíclicas y libros, como "Jesús de Nazaret", admirado hasta por no creyentes.

Este faro que ilumina desde del Vaticano se confinará en un claustro para orar por la humanidad con sus avances y cambios portentosos, a los que él no es ajeno, y para que la Iglesia continúe siendo luz vigorosa para las naciones.

Llegó al Solio de Pedro por obediencia, pues al cumplir 75 años le había renunciado a Juan Pablo como secretario de la Comisión de Defensa de la Fe, según ordena el Derecho Canónico, y hoy que mengua su vigor físico ayudará con sus meditaciones y plegarias, a más de sus 85 años.

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La figura luminosa de la

La figura luminosa de la persona del Papa Benedicto XVI ha sido una gracia grande para la Iglesia y el mundo contemporáneo, su Magisterio sabio, su testimonio de santidad de vida, y tantos otros aspectos que se podrían destacar de su persona y su pontificado, nos instan a dar gracias al Señor por estar siempre con nosotros hasta el fin de los tiempos y siglos. "Benedictus qui venit in nomine Domini".