UN SISTEMA COMO EL DE MADOFF, EN EL PAÍS

Versión para impresiónEnviar a un amigoPDF version

LA NACIÓN) El "esquema Ponzi" para estafar a ahorristas e inversores es un primitivo mecanismo, muy conocido, que hoy en día sólo puede prosperar en ausencia de regulaciones mínimamente adecuadas. Se trata básicamente de alguien que ofrece dar a las inversiones atractivas y seguras rentabilidades y con ello consigue atraer a muchos clientes. El truco funciona mientras lo que se deposita es más que lo que se retira.

En realidad, el "estafador a lo Ponzi" puede llegar a no invertir en nada, robarse parte del capital colocado, y distribuir dividendos muy atractivos, consumiendo el capital que le confiaron. Por supuesto a muchos les ofrecerá reinvertir lo que "ganaron" para obtener más utilidades. Cuando los retiros superan a las colocaciones muchos pueden ver que la riqueza que tenían eran meros números en un papel. El capital no existe, no hay inversiones que respalden nada, las pérdidas son totales.


 

El esquema debe su nombre al italiano Carlo Ponzi, que en las primeras décadas del siglo XX hizo una colosal estafa en los Estados Unidos utilizando el sistema que ténicamente se llama piramidal.

Historia conocida
Las inversiones en las que muchos aportan y pocos retiran son una gran tentación para sus administradores. Aquí en la Argentina típicamente ha sido el sistema previsional el que estafó a sus inversores de esa manera.

Las cajas estatales fueron superavitarias y financiaron una fenomenal expansión del gasto en el período de 1943 a 1962. Los recursos excedentes fueron utilizados, por ejemplo, para financiar el déficit de las empresas públicas, que con tarifas políticas artificialmente bajas, contribuían a mantener altos el consumo y la actividad.

El esquema voló por los aires cuando la inflación licuó las acreencias de las cajas previsionales y el estado fue incapaz de cerrar su déficit fiscal, que para la década del 80 superó el 15% del PBI. Los cientos de miles de juicios de los jubilados que exigían el cumplimiento de las leyes previsionales hicieron crecer enormemente la deuda pública documentada.

De esa situación se salió parcialmente con las privatizaciones, destinando el 30% de lo producido a pagar deudas con los jubilados y con la emisión de bonos. El sistema de capitalización se ofreció como alternativa auna nueva estafa estatal. Ahora reestatizado, el sistema tenía muchos más aportantes que beneficiarios de jubilaciones. Todo está listo para que la estafa tipo Ponzi ocurra de nuevo si no se mejoran los controles con los que se manejan las inversiones de la Anses, que en apariencia, son tan débiles que hasta se los podría llamar inexistentes.

Etiquetas:

Comentarios