Yo aborté: «Sientes que te están arrancando parte de tu cuerpo»

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(AA) Desde diversos organismos gubernamentales y desde muchos medios de comunicación se busca crear una corriente de opinión pública favorable a la legalización del aborto en Argentina. Hay un aspecto que se oculta sistemáticamente en este debate y es el llamado síndrome post-aborto. Por ello, a partir de esta nota comenzaremos a presentar una serie de testimonios de mujeres que se sometieron a un aborto y que luego cayeron en el síndrome post-aborto. Nos basamos en los testimonios reunidos por la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA) que fue publicado en 2005 en España (Yo aborté, testimonios de reales de mujeres que han sufrido un aborto provocado en España. Sara Martín García y AVA, Ed. Vozdepapel, 2005, España).

En el espíritu de “Argentinos Alerta”, pedimos a nuestros lectores que difundan estos testimonios, pueden salvar la vida de un niño y evitar que una madre se arruine la vida. Los testimonios de este libro muestran que abortar no es «gratis» y constituyen el eco angustioso de cientos de miles de parejas que han «interrumpido voluntariamente su embarazo» desde la legalización del aborto en España en 1985.

Recordamos brevemente las presiones actuales por la legalización del aborto en Argentina. En todos los casos, se omite hablar del síndrome post-aborto. La Comisión de Legislación Penal de la cámara de Diputados, presidida por el diputado Juan Carlos Vega (Coalición Cívica) ha realizado diversas audiencias públicas con el objetivo de avanzar con la discusión en torno de los proyectos que proponen legalizar el aborto en el primer trimestre de gestación. Primeramente invitó a  la líder abortista Marianne Mollman y luego invitó a la relatora para los Derechos de la Mujer y para la Argentina de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la abogada venezolana Luz Patricia Mejía. Hemos informado sobre estos temas en notas anteriores:

A la inmensa mayoría de las mujeres que abortó les ha faltado información veraz y completa acerca de las consecuencias físicas y, sobre todo, psicológicas, que ese abor­to tendría en ellas el resto de sus vidas. Tampoco se les ha informado de las alternativas que existen al aborto. A la hora de afrontar una decisión tan terrible, la mujer se encuentra, la mayoría de las veces, sola, sin ayuda, sin una persona cercana que le diga: «¿Qué necesitas?, yo estoy conti­go, te quiero y te apoyo».

Cuando una mujer da a luz a su hijo, todos le dan la felicitan, pero, cuando la decisión que toma es la de no tener­lo, los mismos que la han forzado, acompañado, o que la han dejado sola en el trance de abortar, ¿qué le dicen?... Nada: el silencio es lo que acompaña a la mujer cuando sale del lugar donde se le ha practicado un aborto.

Desde 1985, año en el que se despenalizó el aborto en España, son ya más de 700.000 las mujeres que han abortado de forma «voluntaria» a un hijo, y otros tantos hombres que las han obli­gado, que las han acompañado o que no han podido hacer nada para evitarlo. Señalo la palabra voluntaria entre comillas, porque, desde ese año,

En los distintos testimonios que iremos presentando, veremos que muchas mujeres no han abortado en forma «voluntaria» a su hijo, sino que muchas veces han sido presionadas y coaccionadas para abortar. Por ello, muchas mujeres reconocen que por muy complicado que se sea el problema de un embarazo no deseado, «tener un bebé nunca, nunca, será tan duro a la larga como tomar la decisión de no tenerlo».

Pedimos nuevamente a nuestros lectores que nos ayuden a difundir estos testimonios. Comenzamos primeramente con el de Lucía.

Lucía: «Sientes que te están arrancando parte de tu cuerpo»

Tiene 30 años y hace dos que abortó en una ciudad de Andalucía. Sufrió maltrato en el seno de la pareja, y fue coaccionada para abortar: algo muy frecuente, que está silenciado y se denuncia poco. La relación no acabó bien después del aborto, como suele suceder en estos casos. Sin embargo, hay alegría en el presente porque Lucía es madre de una preciosa niña.

Ese día había comprado un Predictor en la farmacia. Había­mos tenido relaciones sexuales y, sin buscarlo, me quedé embarazada. Cuando él se enteró comenzó a chantajearme. Le costó mucho esfuerzo convencerme de que abortara. Al principio, como le cayó por sorpresa, era más sutil. Me decía:

—Lucía, somos jóvenes, ya tendremos tiempo de ser padres.

Después empezó a comportarse como nunca antes lo había hecho: me besaba, me abrazaba, me acariciaba... El cariño que siempre quise y jamás me había demostrado.

Se quejaba muchas veces de que no tenía dinero, de que no tendríamos medios para mantener a nuestro hijo. Pero después, viendo que yo estaba contenta con mi embarazo, comenzó a amenazarme:

—Si tienes al niño te voy a dejar.

Y yo, con 28 años, no tenía dinero, dependía de él. Y, ade­más, lo quería con locura. Tampoco tenía nadie en quien con­fiar. No tenía relación con mi familia, ni tenía amigas. Sólo a él, y si me dejaba...

Así que me decidí a abortar, y él ya tenía el dinero preparado para el aborto: 240 euros. Ese día bebí hasta emborracharme. No quería hacerlo, estaba muy presionada. Pero no encontré ningu­na ayuda. Nadie me ofreció otra alternativa al aborto, ni me contó lo que iba a sufrir después por ello. Fui totalmente ebria al aborto... porque no quería hacerlo. Realmente estaba muy pre­sionada... El día que fui me hicieron todo: ecografía, visita del psiquiatra y luego el ginecólogo que me lo hizo. No sé, era como si el médico estuviera asustado, me hacía muchas preguntas como por qué íbamos a esa clínica. Parecía que tuviera miedo de estar practicando el aborto. Creo que era argentino.

Me hicieron el aborto con el método de aspiración. Con el aspirador es como si te arrancaran un trozo... Es que tú sien­tes que te están arrancando parte de tu cuerpo. ¡Es horrible!

A raíz del aborto comencé a beber alcohol. Me encontraba mal de ánimos y caí en una depresión. El aniversario del abor­to lo vivo como un drama. Cuando veo un niño de dos o tres años se me escapan las lágrimas: es la edad que hubiera tenido mi hijo si viviera. Una vez intenté suicidarme. Afortunadamen­te, fallé. Ahora he sabido que tenía derecho, por ley, a conocer todas las secuelas y repercusiones del aborto. Pero nadie me lo contó, ¿por qué?

Poco tiempo después volví a quedarme embarazada. Lo hice por el remordimiento que tenía, pensé que así podría reparar todo lo que había hecho. Estaba dispuesta a seguir ade­lante con ese embarazo costara lo que costara. Nuestra rela­ción ya estaba dando sus últimos coletazos, y esta noticia hizo que finalmente lo dejáramos.

No quería ir a las revisiones ginecológicas: era incapaz de permitir que me examinara un hombre después del aborto. Al final conseguí que me atendiera una mujer. Durante todo el embarazo soñé que me quitaban a mi hija. Incluso soñé que la Policía se la llevaba porque yo no era digna de tenerla. Nece­sitaba tomar tranquilizantes. Después del parto empecé a tomar pastillas para dormir. Pero salí adelante.

Hoy he comprendido lo equivocada que estaba. Antes era muy «feminista», veía esto desde el punto de vista de la mujer. Y es falso e imparcial. Ahora pienso totalmente diferente y veo también al niño.

No quiero olvidar mi aborto: es algo que hice mal y lo asumo. No quiero quitarle la importancia que tiene. No puede ser como cuando se mata a alguien y con estar cuatro años en la cárcel ya está todo bien. Uno tiene que reparar el mal hecho y seguir mirando hacia delante, aun sabiendo que ha hecho las cosas mal. El aborto es algo realmente malo para la mujer. Puedo asegurarlo.

Yo creo que fui responsable de este error pero tuve un mar­gen de elección muy pequeño: cuando lo veo ahora, creo que realmente no tuve la suficiente libertad como para poder ele­gir lo mejor para mí. No había tiempo que perder y con tanta presión de mi pareja y la falta de ayuda de los médicos de esas clínicas abortistas... Al verme llegar a la clínica totalmente borracha deberían haberse dado cuenta de que no quería hacerlo. Pero esos médicos mataron a mi hijo y me hicieron cómplice de algo horrible... Cosa de la cual me arrepiento y le pido a todo el mundo que no dejen que se siga haciendo. El aborto no soluciona nada, es otro problema más y encima, han hecho un negocio conmigo y con mi difunto hijo. Sin factura, sin IVA, sin comprobante... Como si de un negocio negro se tratara, así mataron a mi hijo en una clínica de Andalucía. Y lo hicieron unos médicos. Médicos es una palabra que no les corresponde

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Comentarios

Yo soy mujer yo me opongo al aborto,abortar es matar nadie tiene el derecho de nquitarle la vida a un inocente ni siquiera los padres,abortar no es parte de su propio cuerpo,operarte de los pechos es parte de tu cuerpo pero quitarle la vida a un inocente no lo es,ABORTAR ES MATAR SIN IMPORTAR EL MOTIVO ABORTAR ES MATAR!!!!!!!!!!

Muchas gracias Elena por éstos y tantos otros comentarios tan criteriosos y enriquecedores. Te mando un cordial saludo,

Martín Patrito

En respuesta a Jorge, estás mirando el p roblema desde el ojo de una cerradura.No se soluciona el drama de las mujeres que abortan en su casa, haciendo una ley de aborto legal.El daño psicológico¿se soluciona?El hecho de haber matado a un ser humano¿se soluciona?¿No sería mejor asegurarle a esa mujer protección y ayuda?¿No en más importante que las familias tengan una entrada mensual lograda con su trabajo que les permita mantenerse dignamente y educar dignamente a sus hijos?¿Te pusiste a pensar lo que puede hacer una ley del aborto en manos de los gobiernos?Se pone como bandera a las mujeres pobres, y que pasa si un empleador la conmina,o aborta o pierde el trabajo.¿Dónde queda la libertad de esa mujer?No hablemos de las limpiezas étnicas.¿Te imaginás lo fácil que sería acabar con las villas de emergencia?Preservativos,píldoras, abortos, esterilización. En poco tiempo la zona de Retiro quedaría libre para millonarios negocios de inmobiliarias.Un mal,como es el caso de los abortos domiciliarios,no se corrige con un mal mayor.En cuanto a la eutanasia, yo quiero morir naturalmente,cuando el Señor así lo disponga.

En respuesta a Francisca, si te acercas a la iglesia ,a las misas, a los sacramentos recibirás toda esa catequesis que estás pidiendo.Las homilías dominicales, los consejos de el sacerdote que confiesa,agrupaciones parroquiales,libros,de espiritualidad y doctrina,el catecismo que está en dos versiones, la extensa y la más resumida, escuelas de lectio divina,etc.....Hay muchos medios de profundizar en la fe y de recibir eso que estás pidiendo.Hasta la prensa anticatólica culpa a la iglesia y a los católicos de no permitir el aborto.No entiendo tu queja.

Sientes que te estan arrancado una parte de tu cuerpo, gracias doctor Margullies Daniel por arruinarme la vida!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Tambien entrevisten a los sacerdotes"llenos de miedos": ¿Por qué no dan Catequesis Familiar?ES CATEQUESIS DE ADULTOS. Se conforman con las enseñanzas primarias que dan algunas personas de "buena voluntad" a los niños de 9 ó 10 años y que luego, por supuesto, son los adultos que no conocen la ley de Dios que dice:NO MATAR.
Bueno. Están en todas las autoridades, luego no te dejan participar, porque lo que dicen ellos es lo que vale... y después... tenemos todo este lío donde el 90% somos católicos,Apostólicos, Romanos. ESTOY ENOJADA CON TODOS LOS QUE IMPIDEN EN NOMBRE DE "SU SABIDURÍA" ANUNCIAR EL REINO DE DIOS. La gente no sabe lo que hace...
ESTOY ENOJADA...

La Vida es un Don Maravilloso y una Tarea Nuestra...
Si tenemos que cuidar de los animales pequeños, vulnerables para no estropearlos pisando el polvo de nuestro caminar diario, cuánto más es diga de respeto, admiraciónás y cuidado una Vida Humana... Por más sencilla, humilde, pequeñita que sea...
Vivimos tsunamis deshumanizadores, injustos, consumistas, hedonistas, egoístas... que no nos importa el otro, la otra...
"Yo no soy el otro, pero no puedo ser sin el otro.. " (Enmanuel Levinás)
Recuperemos nuestro Humanismo radical, nuestra Ética profunda, sincera, auténtica, justa, incluyente, hominizadora...
Fuera el antihumanismo, lo injusto, lo excluyente...
Viva Nuestra Vida y de los más Vulnerables...

Hay un hermoso libro que se llama "Ser mujer" y cuyas autoras son Lucila Donda y Carolina de La Fuente, donde en un estudio serio muestran cuáles son las raíces de los abortos, y cómo, si se logra conectar a la mujer con el hijo, la conexión humanamente más fuerte, la mujer no podrá matarlo, porque es su madre, y porque el bebé es su hijo. En toda la defensa y protección de la vida, sobre todo la intrauterina y la terminal, hay motivos más que fuertes, y, sobre todo, hay entrega y testimonio de acompañamiento. Los mejores pensadores y científicos, los mejores teólogos y filósofos, los médicos humanistas coinciden en esto, porque es verdad. Se trata, como hacen Lucila y Carolina desde el CAM (Centro de Ayuda a la Mujer) y el doctor Viaggio y otros desde los Hospices, de acompañar estas situaciones, de tener compasión, que significa padecer con el otro, como hizo Jesucristo con nosotros y quiere que hagamos los unos con los otros.

me aclararía mucho más el problema si ustedes nos brindaran las opiniones de los médicos (ginecólogos, obstetras, sanitaristas, etc.) que estuvieron y estàn viendo lo que pasa con los miles de mujeres sin recursos a las que sin ninguna asepsia se las somete a intervenciones caseras.
En cuanto a la muerte digna habría que tener en consideración los mismos antecedentes y argumentos que establecieron la donación de órganos en personas con electroencefalogranas planos y por favor déjense de vertir tantas opiniones sin basamento

A lot of people worry that

A lot of people worry that much. It is becuase of that kind of implementation. - Dennis Wong YOR Health