Revista chilena "The Clinic" ofende a los católicos. Participe en la campaña

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Proponemos a los Argentinos Alerta colaborar con esta campaña organizada por la plataforma web "Muevete Chile"

REPRODUCIMOS A CONTINUACIÓN LA NOTA ORIGINAL PUBLICADA EN MUEVETE CHILE

(MUEVETE CHILE) La revista The Clinic ofende a los católicos constantemente. En su última edición, caricaturizó en su portada al Papa, disfrazándole de profiláctico y motejándole de un modo obsceno; asimismo, ilustró a Jesucristo con un condón en la mano. Reconociendo que aquellos que profesamos un credo religioso no estamos al margen de la crítica, expresamos que la discrepancia no debe ser confundida con la ofensa; agregamos que el insulto al sentimiento religioso de las personas no se puede considerar como parte del ejercicio legítimo del derecho a expresarse libremente y que el respeto y protección del sentimiento religioso es condición necesaria para la concreción de la tolerancia debida en una sociedad democrática cuyo fin es asegurar la paz social y promover el bien común.

Los medios de comunicación y las empresas tienen un deber moral y jurídico de no perturbar el legítimo ejercicio de la libertad religiosa, que incluye el derecho de los creyentes a no ser difamados en sus sentimientos religiosos, que construyen sus identidades y concepciones de vida.

Denunciamos que las expresiones e imágenes publicadas por este medio de comunicación constituyen una ofensa a la Iglesia Católica y una burla a las creencias de quienes profesamos la fe católica.

Asimismo, alentamos a las personas, católicas y no católicas, que consideran que en los hechos se ha proferido ofensa; que esta conducta es irresponsable y lesiva; y que dichas acciones deben ser desalentadas, a ejercer sus derechos como consumidores haciendo responsables a The Clinic y a las empresas que lo sostienen económicamente y que consienten así, en este tipo de mensajes.

Reclama y no compres productos de quienes mantienen con sus anuncios a esta revista, pídeles que dejen de ser auspiciadores/cómplices de este tipo de ofensas.

Auspiciadores de los últimos números de The Clinic a los que les llegará tu carta:

Nestea, Sopas Maggi, Festival In-Edit Nescafé (Nestlé)
Agua Vital (Andina)
LAN Tours (no lo uses en vacaciones)
Havana Club, Smirnoff y Bacardi (pide otra marca de vodka y ron)
Chilevisión y TVN (cambia de canal)
Radio Cooperativa (cambia de estación)
Entel y Movistar
Restaurant Subway

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La intolerancia del mundo libre

Últimamente la historia parece repetirse una y otra vez. Sea en Europa, en Norteamérica o América Latina, da lo mismo. El Papa, los obispos, algún sacerdote o un simple cristiano expresan públicamente sus creencias, contrarias al pensamiento dominante, y de inmediato son objeto de todo tipo de críticas. Cada vez más se llega al insulto y al escarnio, cobardemente escudado en la “libertad de expresión”. El último episodio ocurrió en Chile. Es la intolerancia del mundo libre.

“La intolerancia radical de la tolerancia sin límites”. Donde todos pueden hablar siempre que no digan cosas incómodas. Un verdadero contrasentido. Resulta ser que en este mundo tan moderno, donde la libertad es un derecho inquebrantable e infranqueable, la libre expresión es permitida a unos sí y a otros no.

La reflexión viene a cuento de la historia chilena a la cual quiero hacer mención, donde la revista “The Clinic” (según ellos la más leída de ese país sudamericano) salió hace unos días a quejarse, en su página de internet, que está sufriendo un boicot de parte del “grupo ultra católico y conservador” MuéveteChile. Todo, aseguran ellos, por culpa de una portada en que se muestra la cara del Papa montada sobre un condón rosa con patas y manos, imagen acompañada por el título “Penedicto XVI. A 30 años del Sida cachó que estaba la glande”. Si leyó bien… “Penedicto”. El caso rápidamente llegó a la prensa y propició un encendido debate público (aquí los motivos de MuéveteChile y aquí los de The Clinic).

Una revista presentada en esas condiciones no supera la clasificación de insulto de poca monta. Por ello bien pensó MVT en demostrar su descontento. No porque se tratase sólo del líder católico, que ya es un decir, sino porque los ciudadanos, los lectores de a pié, tienen derecho a exigir calidad en los medios de comunicación.
El respeto mutuo es condición básica de cualquier democracia moderna. La convivencia y la estabilidad social pueden asegurarse sólo si se mantiene ese respeto. Nadie puede ser discriminado, ofendido o ridiculizado ni por su raza, ni por sus creencias políticas o religiosas. ¿O el respeto a sus ideas se debe sólo a homosexuales y lesbianas? Incluso ellos estarán de acuerdo -al menos los más civilizados- en que no agredir es respetar.

Por eso, insisto, hizo bien MuéveteChile en disentir y criticar a la revista, así como en mostrar su insultante contenido a los anunciantes buscando sensibilizarlos sobre sus decisiones publicitarias. Defender las propias ideas es también un derecho de todos. Incluso el boicot ordenado y pacífico. ¿Por qué no?. De hecho así lo hicieron, logrando incluso que algunos auspiciantes quitarán su apoyo a la publicación. Por eso la reacción tan virulenta.

Si The Clinic estuviera tan tranquila con su portada y supiera que todos sus anunciantes estaban de acuerdo con ella ¿por qué temer a la campaña “terrorífica” en su contra convocada por un grupo de “fanáticos” que, a decir de sus editores, es casi insignificante? Ahora, si el semanario se desubicó, como es por demás evidente, es justo que sus lectores (y no) se lo hagan ver. Un medio de comunicación está siempre expuesto, vive del escrutinio público. No lo puede evitar. Sino mejor dedicarse a otra cosa.

¿O acaso The Clinic pretende escabullirse de la opinión pública, esa que dice formar? O peor aún ¿intenta The Clinic acabar con el disenso y el debate? Por ahora parece que sí porque, en vez de aceptar esa misma crítica mordaz a la cual está tan habituada -siempre para los demás, nunca en su contra-, prefirió contraatacar con una campaña de desprestigio a MuéveteChile, con cuentas de Facebook y Twitter incluidas.
Al mejor estilo político de turno, que en lugar de aceptar sus errores descarga su impotencia contra “el mensajero”. Normalmente los periodistas. Así, esta revista se colocó en la posición del poderoso e intransigente, demostrando la fragilidad de los postulados que la mueven.

Tal parece que, según el modelo The Clinic, la gente común debe tragarse la porquería que le llega a través de los medios, no puede opinar ni tener pensamiento propio, no está capacitada para reflexionar y quejarse. Debe simple y sencillamente dedicarse a tragar siempre más y más de la misma porquería. El modelo se repite aquí y allá, tristemente.

http://www.e-consulta.com/blogs/sacroyprofano/

La intolerancia del mundo libre.
Últimamente la historia parece repetirse una y otra vez. Sea en Europa, en Norteamérica o América Latina, da lo mismo.

El Papa, los obispos, algún sacerdote o un simple cristiano expresan públicamente sus creencias, contrarias al pensamiento dominante, y de inmediato son objeto de todo tipo de críticas.

Cada vez más se llega al insulto y al escarnio, cobardemente escudado en la “libertad de expresión”.

El último episodio ocurrió en Chile. Es la intolerancia del mundo libre.
“La intolerancia radical de la tolerancia sin límites”. Donde todos pueden hablar siempre que no digan cosas incómodas. Un verdadero contrasentido. Resulta ser que en este mundo tan moderno, donde la libertad es un derecho inquebrantable e infranqueable, la libre expresión es permitida a unos sí y a otros no.

La reflexión viene a cuento de la historia chilena a la cual quiero hacer mención, donde la revista “The Clinic” (según ellos la más leída de ese país sudamericano) salió hace unos días a quejarse, en su página de internet, que está sufriendo un boicot de parte del “grupo ultra católico y conservador” MuéveteChile. Todo, aseguran ellos, por culpa de una portada en que se muestra la cara del Papa montada sobre un condón rosa con patas y manos, imagen acompañada por el título “Penedicto XVI. A 30 años del Sida cachó que estaba la glande”. Si leyó bien… “Penedicto”.

El caso rápidamente llegó a la prensa y propició un encendido debate público.

Una revista presentada en esas condiciones no supera la clasificación de insulto de poca monta. Por ello bien pensó MVT en demostrar su descontento. No porque se tratase sólo del líder católico, que ya es un decir, sino porque los ciudadanos, los lectores de a pié, tienen derecho a exigir calidad en los medios de comunicación.

El respeto mutuo es condición básica de cualquier democracia moderna. La convivencia y la estabilidad social pueden asegurarse sólo si se mantiene ese respeto. Nadie puede ser discriminado, ofendido o ridiculizado ni por su raza, ni por sus creencias políticas o religiosas.

¿O el respeto a sus ideas se debe sólo a homosexuales y lesbianas? Incluso ellos estarán de acuerdo -al menos los más civilizados- en que no agredir es respetar.

Por eso, insisto, hizo bien MuéveteChile en disentir y criticar a la revista, así como en mostrar su insultante contenido a los anunciantes buscando sensibilizarlos sobre sus decisiones publicitarias.

Defender las propias ideas es también un derecho de todos. Incluso el boicot ordenado y pacífico. ¿Por qué no?. De hecho así lo hicieron, logrando incluso que algunos auspiciantes quitarán su apoyo a la publicación. Por eso la reacción tan virulenta.

Si The Clinic estuviera tan tranquila con su portada y supiera que todos sus anunciantes estaban de acuerdo con ella ¿por qué temer a la campaña “terrorífica” en su contra convocada por un grupo de “fanáticos” que, a decir de sus editores, es casi insignificante? Ahora, si el semanario se desubicó, como es por demás evidente, es justo que sus lectores (y no) se lo hagan ver.

Un medio de comunicación está siempre expuesto, vive del escrutinio público. No lo puede evitar. Sino mejor dedicarse a otra cosa.

¿O acaso The Clinic pretende escabullirse de la opinión pública, esa que dice formar? O peor aún ¿intenta The Clinic acabar con el disenso y el debate? Por ahora parece que sí porque, en vez de aceptar esa misma crítica mordaz a la cual está tan habituada -siempre para los demás, nunca en su contra-, prefirió contraatacar con una campaña de desprestigio a MuéveteChile, con cuentas de Facebook y Twitter incluidas.

Al mejor estilo político de turno, que en lugar de aceptar sus errores descarga su impotencia contra “el mensajero”. Normalmente los periodistas. Así, esta revista se colocó en la posición del poderoso e intransigente, demostrando la fragilidad de los postulados que la mueven.

Tal parece que, según el modelo The Clinic, la gente común debe tragarse la porquería que le llega a través de los medios, no puede opinar ni tener pensamiento propio, no está capacitada para reflexionar y quejarse. Debe simple y sencillamente dedicarse a tragar siempre más y más de la misma porquería. El modelo se repite aquí y allá, tristemente.

http://www.e-consulta.com/blogs/sacroyprofano/

Esta demostrado que la imbecilidad y la ofensa no tienen límites para esta revista y se puede aseverar con el viejo dicho para muestra basta un botón, siendo lo publicado sobre el Papá y Jesucristo el mentado botón. Esta revista. al igual que otras utilizan el cartón pintado y el agravio constante en sus politicas de marketing porque las gentes que las pergeñan no itenen imaginación ni ideas para aportar algo más que el facilismo del ruido de la bomba hecha palabras y/o imágenes.

Aciprensa también se ha hecho eco de esta noticia:

Lanzan boicot contra revista chilena que "disfrazó" al Papa de condón

SANTIAGO, 06 Dic. 10 / 05:10 am (ACI)

La organización Muévete Chile lanzó un boicot comercial entre la comunidad católica contra la revista local The Clinic por ofender al Papa Benedicto XVI al presentarlo en su última portada como un gran preservativo y cambiar la letra inicial de su nombre por una "P" en alusión a los genitales masculinos.

Muévete Chile pidió a quienes consideren esta situación ofensiva, no consumir los productos o servicios de las firmas que auspician a The Clinic, recordó que la publicación "ofende a los católicos constantemente" y en su última edición "caricaturizó en su portada al Papa, disfrazándole de profiláctico y motejándole de un modo obsceno; asimismo, ilustró a Jesucristo con un condón en la mano".

La organización cívica, que por esta iniciativa ha sido blanco de groseras ofensas por parte de la revista y sus seguidores, explicó que "el insulto al sentimiento religioso de las personas no se puede considerar como parte del ejercicio legítimo del derecho a expresarse libremente y que el respeto y protección del sentimiento religioso es condición necesaria para la concreción de la tolerancia debida en una sociedad democrática cuyo fin es asegurar la paz social y promover el bien común".

También señaló que "los medios de comunicación y las empresas tienen un deber moral y jurídico de no perturbar el legítimo ejercicio de la libertad religiosa, que incluye el derecho de los creyentes a no ser difamados en sus sentimientos religiosos, que construyen sus identidades y concepciones de vida".

Los productos y servicios auspiciadores de las ediciones más recientes de The Clinic son Nestea, Sopas Maggi, Festival In-Edit Nescafé de Nestlé, Agua Vital de Andina; LAN Tours; Smirnoff, Bacardi, Chilevisión, TVN, Radio Cooperativa, Entel, Movistar y Restaurant Subway.

Para ver la ofensiva portada contra el Papa y enviar un mensaje de rechazo a las empresas auspiciadoras, se puede ingresar a http://www.muevetechile.org/index.php/component/content/article/32/82-re...

Nos sentimos agraviados gratuitamente por la revista The Clinic a raíz del artículo donde se ridiculiza a Nuestro Señor Jesucristo y al Santo Padre Benedicto XVI. Lo hacen porque les son figuras importantes y como en un espejo les refleja la miseria humana que tienen. Rezo por ellos. Dios es Misericordioso pero justo.

Opino que republicar mediante esta página lo que será leido por quienes no deseamos leer su contenido, es hacerles un juego propicio a sus intenciones.Hubiese preferido ignorar a la nota y desconocer la exsistencia de la revista en cuestión.